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Al igual que otros pequeños mamíferos (conejo, hurón, visón…), la gata presenta ovulación inducida, es decir, que sólo puede ovular después que un macho la haya estimulado mediante la cópula. Este tipo de
ovulación puede dar lugar a cualquiera de las siguientes peculiaridades reproductivas:
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- Pseudo preñez, es decir, monta no fértil. La gata ovula pero no se produce fecundación de estos óvulos. Aún así, la gata presenta falsos síntomas de preñez durante unos 35-45 días, tras los cuales
puede volver a reiniciar su ciclo estral normal.
- Súper fecundación. Una gata puede alumbrar, en una misma camada, hijos de diferentes padres si se ha apareado con más de un macho en el mismo celo. Este aspecto es importante en el caso de cría
programada de gatos de raza.
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El diagnóstico del embarazo puede efectuarse por palpación abdominal a partir del día 20 de preñez o mejor aún, mediante una ecografía a partir de los 15 días de preñez. La gestación suele
durar unos 64-67 días de promedio y, durante ese tiempo, es importante prestar una especial atención a los cuidados de la gata gestante:
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- Proporcione a su gata una alimentación específica para hembras gestantes y en cantidades más abundantes que de costumbre. Ellas necesitan aumentar la ingesta un 25% más de lo habitual.
- Mantenga un ambiente tranquilo, sin sobresaltos (ruidos, visitas extrañas, manipulaciones indebidas de la gata, intrusión de gatos extraños…), durante todo el periodo de gestación de su gata.
- Evite traslados innecesarios del animal a otro entorno (cambios de casa…).
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Unos días antes que se produzca el parto, prepare una caja o cesta lo suficientemente amplia, confortable y acondicionada con alguna toalla, alfombrilla y/o mantita (preferentemente ya usadas por su gata, por el olor) a modo de “nido”. Ubique este habitáculo en un lugar tranquilo,
oscuro y poco concurrido de la casa (tanto por humanos como otros gatos) y muéstrelo a su gata para que lo asuma como propio.
Los últimos días del parto la hembra se muestra más inactiva y pesada que de costumbre y, a medida que se acercan las horas críticas, manifiesta un comportamiento más inquieto y reservado. En el momento que la gata sienta la inminencia del parto, es muy probable que acuda en busca
de su dueño para demandar su apoyo y supervisión.
Al inicio de las contracciones, la gata se tiende sobre un costado y va expulsando los cachorros con intervalos muy variables: del primero al segundo y sucesivos pueden pasar desde unos minutos hasta una hora. Por esta razón resulta de gran ayuda saber de antemano, gracias a la
ecografía diagnóstica del embarazo, cuántos cachorrillos espera. Por lo general, el tamaño de las camadas suele ser de 1 a 5 gatitos, aunque las mamás noveles suelen tener camadas menos extensas (uno o dos gatitos).
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| Según van naciendo los gatitos, su mamá les retira la placenta, se la come, corta el cordón umbilical y limpia perfectamente a cada pequeñín. Es posible que las gatas primerizas necesiten un poco de ayuda en estas tareas, así que no está de más la ayuda de sus dueños si es el caso. Acto seguido, los gatitos se ponen a buscar instintivamente las mamas de la gata para tomar el calostro (primera leche), muy importante para afianzar su sistema inmunitario y, por tanto, su esperaza de vida posterior.
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| Los gatitos nacen, sordos y ciegos, con un peso aproximado de 70-100 gr. (que se aumentan de 10-15 gr. diarios) y unos 10 cm. de largo.
Hasta la primera semana de vida no abren los ojos, que son de color azul hasta los dos o tres meses, que empiezan a volverse verdes. El periodo de lactancia se prolonga durante las siguientes 8 semanas posteriores al parto. Es habitual que, durante este tiempo, la gata no presente los ciclos estrales.
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